domingo, 6 de enero de 2013

A estas alturas...



No quisiera crear mi propio diccionario...
no deseo confrontar a la Real Academia de la Lengua
y de paso prestarle la mía.
Porque ya no sería una simple referencia en ese "mataburros",
La sociedad se escandalizaría.
Cuando empiece a definir palabras
tan subjetivas, tan misteriosas, 

Prostituidas por un sentido diferente en la realidad,
las que te idealizan (empezando por ahí, lo que hacen es que te idiotizan) 
no hay que ver ciencia ficción o romanticismo en las películas.

Y es que no quiero ser recalcitrante, 
mi deseo en lo humano es ceder, permitir, dejar ser…

Pero mi espíritu se rebela,
aquel que invariablemente no se presenta 
y que se engancha al vaivén ajeno,
al que lo arrastra sereno.
al que le da respuestas irónicas en medio de un sarcasmo tentador, 
que envuelve de manera insólita...
y luego lo hunde.

Necesidad de rescatarme, de recuperar mi primer aliento, 
aquel que es consecución del ultimo...
sin aquel soy nada.

¿Es lo que me das lo real?
lo que tiene un significado genuino,
lo que está empapado de lo benigno, 
de lo divino? Dime...

Mientras espero tu respuesta,
mis sentidos yacen a tus pies, 
no a la espera de que extiendas tus manos,
sino tu todo, tu ser.

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